de cuya lectura de viajes del Beagle, con FitzRoy como su capitán y Charles Darwin como aún joven y después ilustre huésped en tanto que 'filósofo natural', se obtiene una entretenida radiografía de sus viajes por las Tierras del Fuego (¡quién pudiera viajar por entre las ensenadas -seno Christmas, seno Ladrones, ...-, estrechos y golfos del sur de la Patagonia -bahía Desolación, bahía Posesión...- en los aledaños del Falso Cabo de Hornos aunque solo fuera como turista…!). La cruzada de los epígonos del “diseño inteligente” (tapadera de los fanáticos “creacionistas” de las sectas religiosas -venidas de América precisamente donde la existencia de los llamados salvajes motivó toda la investigación que condujo a la teoría de la evolución de las especies que aquéllos se empeñan en negar) lo tendría muy difícil tras enamorarse la humanidad del espíritu de curiosidad de los que protagonizaron esos viajes...
En otro orden de cosas, Keira Knightley (Quiero ser como Beckham, Orgullo y Prejuicio y Piratas del Caribe) y
James McAvoy (ver fotos), y hasta Vanesa Redgrave en una breve intervención en su tercera parte, protagonizan una película de Joe Wright (Orgullo y Prejuicio 2006) cuyo libro "Expiación” en que está basada (de mi admirado Ian McEwan) me impresionó vivamente el día que cayó en mis manos -gracias también a O...
Como en las reseñas de Cannes supe de la decepción sufrida por algún purista de las 'novelas originales vs. versión en película', acudí a verla a regañadientes (O. siempre me lleva así a los sitios últimamente, debe estar harta, o yo estarme volviendo un cascarrabias -¡peligro!): Bien, pues debo afirmar categóricamente que la recomiendo con fervor. Al parecer, tras varios borradores de guiones sucesivos, la versión filmada respeta finalmente el formato a tres partes de la novela y tiene todo el consenso del escritor (ésa es siempre buena señal).
La parte bélica quizás más completa e intensa en el libro, aunque lo relativo al mundo de la Enfermería inglesa está que ni solo imaginado puede ser superado, fiel como es al concepto y atmósfera que seguramente reflejan también Mortaja para un ruiseñor ('nightingale' en inglés) de la escritora P.D. James o el conocimiento o impresión que tengamos de los códigos deontológicos heredados de la famosa Florence Nightingale* (Italia 1820, crecida en Hampshire en el seno de una millonaria familia inglesa).
Como bien sabéis, fue la reformadora revolucionaria de las prácticas del cuidado hospitalario, la que inventó el Diagrama de Área Polar de seguimiento estadístico de las causas de mortalidad y fundó la famosa Escuela y Casa para Enfermeras Nightingale en el Hospital St. Thomas, referente para tantas otras generaciones de enfermeras tan bien retratadas en películas y novelas, cimentadas eso sí con esa impronta victoriana y calvinista que lo vincula al concepto de recta mujer 'debida al servicio a los hombres' –en sintonía con el interesado estado de 'castración femenina' al que se ven forzadas, que dirían los psiconanalistas.
Diagrama de Área Polar de F.Nightingale:
(*) El título "Mortaja para un ruiseñor" contiene un juego de palabras (en inglés, por supuesto) asociando nightingale (ruiseñor) a la metonimia que expresa Nightingale como arquetipo de la enfermera dedicada y entregada por el bien de sus pacientes.
Volviendo a la película que no destriparé, sólo entresacar una reflexión de un académico colombiano E.A.Espino Barahona:
¿Hasta qué punto nuestro temperamento puede arrastrarnos hasta parajes sin retorno? ¿Es posible expiar nuestras culpas mediante el sacrificio de una vida austera, como penitencia autoimpuesta por un fatal equívoco? ¿Es la escritura un modo de justicia o de balance de la existencia? Y si así fuese, ¿basta con reescribir la historia para desembocar en el reino de lo bello, lo bueno y lo verdadero?
¡Salud y buenas lecturas!