Haciendo un ejercicio de biografía al revés (y sobreimpresionado con la imagen del lamentablemente fallecido Heath Ledger -uno de los protagonistas de Brokeback Mountain), la suya fue una breve intensa vida…:
Hasta escribir precisamente esas primeras sinfonías para la Orquesta de alumnos hubo de pasar por conflictos con su padre, que le prohíbe expresamente componer pese al talento musical demostrado y el reconocimiento obtenido por ello (en 1808 obtuvo plaza de becario en la Capilla de la Corte tras un brillante examen para su ingreso), haciendo difícil su permanencia en el Centro de Religiosos en el que estudia gratuitamente la enseñanza secundaria gracias a su condición de cantor del emperador.
Fue su padre, maestro de profesión en un barrio de Viena el que le inició en el violín (era director de coro de la Iglesia Parroquial) aunque siempre pensando que su duodécimo hijo no podría aprender más de lo que él no supiera ya... Para iniciar tal andadura, nacería en 1797 en el seno de esa modesta familia de Liechtental.
(*)Pero, ¿qué es el lied (canción en alemán)?: Para responder a esta pregunta se puede citar la definición que da Zamacois: "Canción original, escrita para ser cantada por una sola persona, compuesta con ambición artística, pero en un estilo íntimo, desprovisto de efectismos vocales, y en la cual poesía y música se funden totalmente, ésta al servicio de aquélla, y no a la inversa".
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No hay tiempo para todo, pero Crímenes de Oxford
merece ser vista, aunque solo sea por los cómplices manejos de cámara a lo Hicthcock sobre todo en una de sus primeras escenas que recorren con fortuita casualidad todos los personajes y claves implicados en la trama. No sé si un clima oxoniense, pero sí al menos una sonrisa de trama con calité puede arrancarnos esta película que solo reconoces como española por las mil entrevistas escuchadas a Alex de la Iglesia…
J.Bardem en No Country for Old Men
Nada que ver con la prescindible Sweeny Todd, que solo si se es muy foroso (e incluso así) de Tim Burton puede soportarse ese largo musical infantil lleno de desganados efectos góticos con los que rodear una historia de meat pies que dan ganas de vomitar…Y claro, está esa larga película There will be bleed -Pozos de Ambición, en la que efectivamente Daniel Day Lewis nos deleita con su gran condición de actor, pero que a fuer de querer emular en su segunda parte episodios del tipo